
Al hilo de un
post escrito en el blog "
Mar de preguntas" en el que
Interrogación hace
una descripción de como fue su primera toma de contacto con el mundo de la discapacidad (diversidad funcional) ,como les parece más correcto lo denominemos, en el cual nos relata con muchisima naturalidad cuales fueron sus primeras reacciones e incluso sus primeros temores, he podido observar en algunos comentarios y no por primera vez, (mi experiencia en este terreno desafortunadamente es extensa por vivirlo muy de cerca), aires de compasión desmedidos llegando casi a la conmiseración.
Con esta parrafada mía no quisiera herir sensibilidades ni siquiera enmendar la plana a nadie.
Pero si me gustaría que entendierais lo necesario que es para hacer la vida menos tortuosa de estas muchisimas personas, la rectificación y lavados mentales que tenemos que hacer la sociedad, dejarnos de lamentaciones que a nada conducen, desmitificar muchas creencias y ya de una vez, ¡¡estamos en el siglo XXI y va siendo hora¡¡, contribuir a que realmente sus derechos sean de la misma categoría que los nuestros.
Estos días vociferan la Ley de la Dependencia como si fuera la panacea universal, el antídoto que curará todos sus males,pero solo son verdades a medias para acallar a la minoría que no sale a la calle a manifestarse o lo hace poco porque no le es posible, no gritan porque sus voces son débiles, no corren delante de la policía porque sus piernas no les responden...
Antes hacia referencia a desmitificar falsas creencias e incluso a llamar a las cosas por su nombre, las personas con síndrome de down, con parálisis cerebral o con cualquiera otra diversidad funcional, no son mejores ni peores que otros, tienen su carácter fuerte y muchas manías difíciles de llevar, algunos son muy cariñosos es cierto pero no todos ni tienen porque serlo, cuando cumplen años dejan de ser "niños" para convertirse en hombres y mujeres, como todos nosotros no son eternamente "Peter Pan", no son "niños especiales" ni siquiera les gusta que les llamen así y muchísimo menos ángeles, si así fuese abrirían las alas y echarían a volar

para no soportar muchas cosas absurdas que imagino les sobrepasa...
Sus distintas enfermedades hacen que sus cuerpos y mentes en ocasiones funcionen de diferente forma a la nuestra y lo único que requieren es "normalidad" por parte de los llamados mentalmente sanos, que puedan acceder a un puesto de trabajo sin que sea "celestial", que tengan una pensión digna y no una limosna reparadora de almas ajenas, que haya personas especializadas que les ofrezcan apoyo sin que las familias se desgranen por falta de aire, que la vida y los espacios sean más amables y accesibles sin que tengan que doblar el espinazo cada vez que alguna necesidad les acucie, que al pasear no les miren como si fueran el amable monstruo del lago Ness...
No quieren , queremos, ni espero quiera nadie, falsas compasiones o lamentos plañideros, que a nada bueno llevan sólo a elevar un ¡Dios mio¡ facilón sin que ninguno movamos un dedo... nadie piensa que es un ángel ni siquiera que es una bendición de los cielos aquella persona que sufre cualquier otra enfermedad "normal"...
¿ entonces por qué se llevan ellos las miradas de reojo, los comentarios lastimeros, o los encierros en centros destinados al olvido total?
Acción...reacción¡¡
Hay muchos Arthur Miller en la vida,aún siguen escondiéndolos a saber por qué, pero y no quiero ser mala, la culpa solo la tenemos los que formamos esta sociedad falsa que no mira nada más que lo que quiere ver.