Para todos vosotros...Regreso del caos en el que me he visto imbuida estos últimos días, en el que las fiestas han sido todo menos eso...fiestas, y lo primero que me pide el cuerpo es "desearos lo mejor en este año que comenzamos".
No os voy a felicitar el año porque eso prefiero dejarlo para cuando hagamos balance conjunto y veamos que el platillo del lado positivo ejerce un gran peso y su grado de inclinación sea bastante mayor que el negativo, entonces en ese preciso momento suspiraremos fuerte, volveremos a coger aire limpio llenando nuestros pulmones y nos lanzaremos a la aventura de otro año más...
Pero no voy a ser yo la que me enfrente al cosmos y sus acontecimientos, desear feliz año cuando las almas de muchos duelen como heridas abiertas es cuando menos algo frívolo y superficial, estos días señalados en rojo sangre de toro, iluminados de manera artificial, nos obligan a vestirnos de luces, enmascarar la angustia o el dolor con una copa de cava fresquito, y aparentar que nada pasa ni aquí ni el resto de los otros mundos con un mata-suegras chillón y serpentinas que enmascaran la realidad...
Pero pasar...pasa¡¡
Por eso prefiero limitarme a desearos que todos vuestros deseos se cumplan, que intentemos cumplir también los de aquellos que nos pillan más retirados, que algún sueño deje de serlo para convertirse en objetivo alcanzado, que podamos hablar con libertad sin que nos eliminen de sus vidas, que si podemos agarrarnos a un instante feliz hagamos que sea felicidad completa, que tenernos los unos a los otros sea un privilegio y cuidemos de él por miedo a la fragilidad...


