
No me gusta pensar, no quiero admitir que un chasquido repentino de tu cerebro alborotado , solo tú sabes porqué, sea
capaz de levitarte hasta el infinito de manera definitiva.
Tu decisión. El destino. Tu voluntad de no seguir agarrada a esta vida. Mi impotencia por tantas cosas que pensé pero que jamás imaginé. Su dolor. La valentía o tal vez no, de lanzarte al vacío.
Ay amiga. Compañera de muchos momentos compartidos, ahora decides irte sin más ni más?. Es justa tu decisión o tal vez tampoco no lo sé, solo puedo comprender que te has enganchado a una idea fija y poderosa que te ha llevado hasta ese estado en el que ahora estás.
Sueñas?, descansas?...
Mañana volveré a ese hospital inhóspito y frío, donde parece no comprendieron la seriedad de tus intenciones, allí donde delante de sus aleladas narices, has conseguido engañarlos en un estúpido e inoportuno cambio de guardia.
Y hoy ante ti, ante los que si te quieren, solo un estremecedor golpetazo de silencio.
Paqui, mañana voy a ir con la esperanza y este lema grabado a fuego, nada es imposible.
Lucha.





